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miércoles, 29 de junio de 2016

Pixar ¿Secuelas sí o no? Buscando a Dory

El otro día fui a ver Buscando a Dory con un poco de miedo. Pixar hasta 2010 no nos había avasallado con secuelas, como habían hecho otros muchos estudios y la mayoría de las veces con pasables  resultados (no olvidemos las prescindibles Shrek Tercero y Shrek Felices Para Siempre, o Madagascar 2 y 3, Kung Fu Panda 2 y 3, e incluso Cómo Entrenar a Tu Dragón 2, que no estaba a la altura de la primera)
Ese año Pixar presentó Toy Story 3 y firmó una obra maestra y una de las mejores películas de 2010. La cosa pintaba bien. Sin embargo, las dos siguientes secuelas no fueron tan buenas. Ojo, Cars 2 y Monstruos University no son para nada malas películas, pero dentro de Pixar son de las menos buenas. Y además arriesgaban, intentaban ser algo diferente.
Y si en Cars 2 el protagonista pasaba a ser Mate, en Buscando a Dory, ella es la protagonista. Y funciona mejor que Mate como protagonista. Pixar nos da una muy buena secuela, donde el humor, la apabullante calidad de la animación, y el buen ritmo hacen que no te aburras, sonrías y te conmuevas con los flashbacks de la infancia de Dory (aunque reconozco que se pueden hacer algo cansinos). El punto flojo de la historia creo que se encuentra en el guión, pues produce constantemente la sensación de dejà-vu, la búsqueda de unos padres perdidos, además de la previsibilidad de la historia, no tenemos una guión oscarizable e original como el de Up, o Del Revés.
No obstante, la pondría sin duda entre las mejores películas que he visto en 2016, pues su ritmo, sus fabulosos secundarios (el pulpo Hank es brutal, o la gaviota Becky), el propio personaje de Dory en sí con sus pérdidas de memoria a corto plazo es encantador. Guiños a otras películas, gags muy muy graciosos y entretenimiento puro y duro.
Mención aparte el fabuloso trabajo de doblaje de Anabel Alonso y Jose Luis Gil, porque sin ellos la película no habría sido la misma



No esperéis una película tontorrona como Los Minions, esta película, además de darle mil patadas, hace reír de verdad, a mayores y a niños. Una película sincera, también sencilla, y con un mensaje muy importante sobre los acuarios y los institutos marinos.
 Esa es la magia de Pixar, la de hacer que yo con 20 años siga yendo a ver sus películas al igual que hace 10 años. Esperemos que todas las secuelas que están por venir estén a la altura (Ganazas de Los Increíbles 2). 
Este año han cumplido con creces. 
7,5/10


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